Compromiso con México

Desde hace 10 años las grandes empresas asumieron un papel de responsabilidad social. Esto se tradujo en beneficios para las comunidades donde operan y Pemex, es una de ellas.

El artículo cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dice: “Toda persona tiene derecho a un medio ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar”. Debido a que Petróleos Mexicanos es una compañía que está en contacto directo con diversos ecosistemas ha adoptado una serie de medidas para preservar y conservar zonas naturales.

Para Pemex es una prioridad acciones como el fomento a una cultura de desarrollo sustentable que promueva la seguridad de sus operaciones y brinde una relación armónica con el entorno ambiental. Dentro de las diversas iniciativas que lleva a cabo para el cuidado del medio ambiente destaca el Proyecto de Remediación en el municipio de Texistepec, Veracruz.

Una empresa amigable con el medio ambiente

En 1994, el Gobierno Federal asignó a Pemex Gas y Petroquímica Básica (PGPB) un predio de 2,900 hectáreas en el municipio de Texistepec, al sur de Veracruz, con la finalidad de que en esa región desarrollara sus actividades la empresa azufrera paraestatal Compañía Exploradora del Istmo (CEDI). Sin embargo, por tratarse de un rubro industrial tan contaminante, pronto empezaron los problemas.

Como resultado de una auditoria ambiental en esos terrenos, PGPB detectó un pasivo ambiental de grandes proporciones consistente en 525 mil metros cúbicos de residuales azufrosos sólidos, 11 millones de metros cúbicos de aguas ácidas, 240 mil barriles de hidrocarburos intemperizados, dos mil 800 pozos emanando gas e hidrocarburo y 30 kilómetros de caminos y veredas construidos con residuos sólidos.

Consciente de su responsabilidad social y ambiental, Pemex asumió la responsabilidad y se comprometió a eliminar el pasivo ambiental. Para ello destinó un total de $450 millones, mismos que se invertirían durante el periodo 2001-2007. El presupuesto sería destinado a la realización de diversos trabajos de restauración ambiental orientados a erradicar el problema.

Aunado a este esfuerzo a favor de la conservación del entorno natural, la paraestatal involucró a los habitantes de Texistepec. Contrató a pobladores del municipio para realizar diversas actividades asociadas al proyecto. Esto trajo consigo un impacto de carácter positivo en los aspectos laboral y económico de la región.

Con base en los resultados obtenidos por la serie de acciones efectuadas, hoy es posible apreciar los efectos positivos en el medio ambiente de la zona. Por mencionar algunos, destacan la reintroducción del ecosistema acuático de las presas, el regreso de especies nativas y aves migratorias, así como la reforestación en áreas recuperadas.

Y los reconocimientos por tan noble acción no se hicieron esperar. Gracias al Proyecto de Remediación Ambiental, PGPB obtuvo la Mención Honorífica en la categoría “Trabajo Comunitario” del Premio Estatal del Medio Ambiente 2008, galardón que otorga el gobierno del estado de Veracruz. Lo anterior demuestra el compromiso de Pemex por continuar trabajando en el mejoramiento del medio ambiente en beneficio de la comunidad.

Porque la gente también es importante

La historia del desarrollo de Petróleos Mexicanos no ha sido sencilla. Como una de las empresas más importantes y grandes del país se ha visto en la necesidad de resolver situaciones que requieren de inteligencia, visión y un fuerte compromiso con el bienestar de la comunidad en general. Tal es el caso de las modificaciones, legalmente hablando, que se hicieron en el transporte de gas natural, misma que tuvo lugar en 1995.

Los factores que llevaron tanto al gobierno federal como a la paraestatal a transformar la manera de trabajar al interior de la industria del gas en México fueron varios. Con respecto a la distribución, la infraestructura era obsoleta, carecía de normas oficiales mexicanas en la materia y presentaba fugas; la estructura comercial constituida por comisionistas era ineficiente, además de que reportaba adeudos considerables, y el mantenimiento de los sistemas eran insuficientes.

En lo que a la transportación se refiere, sólo existía el Sistema Nacional de Gasoductos, el desarrollo de la industria era insuficiente y no existían instalaciones de almacenamiento de gas natural. Sin embargo, el mayor problema era que el usuario adoptó una posición sumamente vulnerable y se enfrentaba a condiciones de incertidumbre.

Con base en un análisis exhaustivo de la situación de la industria, ambas instituciones tomaron la decisión de cambiar la forma de operar el gas en México. Esta resolución tuvo como principales objetivos: mejorar el aprovechamiento del potencial gasífero del país, impulsar la inversión de los sectores privado y social en transporte, almacenamiento y distribución de gas; liberar recursos públicos para el segmento más rentable de la industria, y fomentar el desarrollo de un mercado más eficiente y competitivo en beneficio de los usuarios.

Actualmente, el sector gasero mexicano incrementó el número de usuarios de 575,630 que había en 1996 a 1,888,229 en 2007. Esto se traduce en una tasa media de crecimiento del 10.41% anual. Otros cambios que trajo consigo esta modificación estratégica fueron: la longitud de las redes primarias creció de 8,108 km en 1995 a 39,417 km en 2007 –una tasa media de crecimiento de 14.09% anual–, y la inversión acumulada alcanzó los $20,254 millones al cierre del año pasado.

Adicionalmente, se puede decir que la distribución de gas se profesionalizó, se hizo eficiente donde ya existía y surgió en nuevas zonas, y las redes no sólo se expandieron, sino que están en condiciones superiores de mantenimiento y son más seguras. Por ende, la regulación del sector trajo transparencia en precios, tarifas y condiciones de servicio.

Por lo que toca a transporte, adicionalmente al Sistema Nacional de Gasoductos, a la fecha se construyeron 1,744 km de ductos de acceso abierto y 276 km de ductos para usos propios, y la inversión acumulada en este ramo supera los US$2,020 millones, que a un tipo de cambio de $11.0/USD representa $22,220 millones.

Finalmente, en materia de almacenamiento a través de terminales de Gas Natural Licuado (GNL), México ya cuenta con dos de ellas, una en Altamira (Tampico) y otra a punto de entrar en operación comercial en Ensenada (Baja California). Las inversiones en estas terminales superan los US$1,275 millones, el equivalente a $14,025 millones.

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