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Las reservas de hidrocarburos en México

Se llama reservas de hidrocarburos a aquellos recursos petroleros que son recuperables y explotables comercialmente en un tiempo determinado.

Se considera que todas estas reservas involucran un grado de incertidumbre, que está sujeto principalmente a la cantidad y calidad de información geológica, geofísica, petrofísica y de ingeniería disponible en el momento en que se llevó a cabo la estimación e interpretación de esos datos.

De acuerdo con Petróleos Mexicanos, el nivel de incertidumbre puede ser usado para colocar reservas en una de dos clasificaciones principales: probadas o no probadas. De entre las cantidades recuperables conocidas, los recursos contingentes son aquellos que no satisfacen los requerimientos de comercialización.

Si la rentabilidad de las acumulaciones de hidrocarburos ha sido establecida bajo las condiciones económicas de la fecha de evaluación, entonces estamos hablando de reservas probadas. Por su parte, las reservas probables y posibles suelen basarse en futuras condiciones económicas.

Las reservas probadas o 1P comprenden las cantidades de hidrocarburos estimadas, como el aceite crudo, el gas natural y líquidos del gas natural cuya recuperabilidad está demostrada con certeza; tomando en consideración las condiciones económicas y de operación vigentes en determinada fecha. Debido a que estas reservas tienen mayor certeza, aportan la producción y sustentan los proyectos de inversión.

De acuerdo con Petróleos Mexicanos, aquellas cantidades de hidrocarburos que son evaluadas según las condiciones atmosféricas son las reservas no probadas. Éstas se toman en cuenta extrapolando las características del yacimiento más allá de los límites de certidumbre razonable, o bien, considerando escenarios que no prevalecen en el momento de la evaluación.

Asimismo, los volúmenes probables son aquellas reservas no probadas que son más factibles de ser comercialmente recuperables, de acuerdo con los análisis de información geológica y de ingeniería del yacimiento. Estas reservas incluyen también a aquéllas que no es posible clasificar porque no se tiene la información suficiente.

Cuando la recuperación comercial de los hidrocarburos es más incierta que la de los volúmenes probables, se les llama reservas posibles, y se les clasifica así tomando como referencia su información geológica y de ingeniería.
A la suma de las reservas probadas, probables y posibles se les conoce como reservas totales o 3P.

Fuente: Petróleos Mexicanos

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La exploración y explotación en aguas profundas

Las aguas profundas marinas en las que se realiza la exploración y explotación de yacimientos petroleros son aquellas ubicadas en tirantes de agua mayores a 500 metros (distancia entre la superficie y el lecho marino). En nuestro país, éstas se localizan en una importante región del Golfo de México, que comprende una extensión de aproximadamente 575 mil kilómetros cuadrados.

En este espacio marítimo se estima que podría existir un gran volumen potencial de petróleo que, de acuerdo con Petróleos Mexicanos, permitiría reponer las reservas necesarias para garantizar los beneficios de este recurso a las nuevas generaciones.

En los últimos años ha sido un reto para México el explorar esta fuente de hidrocarburos, en la que Pemex ha estimado que se encuentra el 55 por ciento (o cerca de 30 mil millones de barriles de crudo equivalente), de un total de 54 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente de recursos prospectivos (potenciales) que tiene el país.

Aun cuando es cada vez más necesario emplear nuevos proyectos como la exploración en aguas profundas, pues el petróleo que se obtiene en tierra y en la plataforma continental se encuentra en fase de declinación, ahora la prioridad de la paraestatal es obtener recursos petroleros de las aguas someras y campos maduros, debido a los graves resultados del derrame de crudo en el Golfo.

Como consecuencia de este suceso, los contratos y seguros para llevar a cabo la exploración y explotación serán más caros y las normas de seguridad más severas, por lo que ahora es prioritario para Pemex trabajar en los pozos maduros de las costas del Golfo, en donde se estima que se podrían obtener en conjunto unos 150 mil barriles por día. Siendo este un proyecto primordial para nuestro país, las licitaciones de campos maduros iniciarán en noviembre de este año.

“Nuevos descubrimientos en aguas someras y el éxito en impulsar la producción en viejos yacimientos ha cambiado la visión de la empresa sobre cuáles son sus proyectos más atractivos”.

Fluvio Ruiz Alarcón, miembro del consejo de administración de Pemex

En este contexto, Ruiz Alarcón manifestó que la producción en nuevos hallazgos en aguas someras como Tsimin y Ayatsil en el Golfo de México, además de la aportación estable de pozos veteranos, permitiría a la paraestatal elevar nuevamente su rendimiento con una meta de 3 millones bpd en 2015.

De acuerdo con datos dados a conocer por Petróleos Mexicanos, ambos yacimientos producirán en conjunto 300.000 bpd una vez que hayan iniciado las operaciones.

Aunque por ahora Pemex canalizará sus esfuerzos en llevar a cabo este proyecto, el programa de exploración en aguas profundas permanece, pues se continuarán realizando trabajos de investigación para obtener el mayor provecho de los recursos de nuestro país y en beneficio de todos los mexicanos.

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